Bienvenido al Blog de Mr. Edgarin


Reportaje Prensa Siglo XXI

Publicado en Conferencias, GNU/Linux, Personal, Software Libre por edgarin sobre el Noviembre 26, 2006

El día de hoy domingo 26 de noviembre de 2006 ha salido en el periodico llamado Siglo XXI un reportaje sobre mi.

El reportaje habla sobre quien soy yo a que me dedico y los triunfos que he alcanzado, afortunadamente sali en primera plana :) .

Les dejo el texto y la portada:

   
     
 

Cuadrito Gris Perfiles

 
  Guzmán el gusto por lo complicado  
  Edgar Guzmán tiene 15 años y es un experto en Linux. Ha demostrado que con sus conocimientos puede llevar la red a cualquier parte, y que los pondrá al servicio de todos los guatemaltecos.  
     
  Fidel Celada Alejos, Siglo 21 | fcelada@sigloxxi.com  
 

“Hoy, lunes 23 de octubre de 2006, estoy en mi casa cuando son exactamente las 13:00 horas. He descansado ya, después del largo viaje desde Maturín, Venezuela, hasta Guatemala. Ahora voy a relatar un breve resumen acerca de cómo fue todo el viaje”.
Esto se lee en el blog de Edgar Guzmán Fuentes (http://edgarin.wordpress.com/), que en el ciberespacio adopta su sobrenombre: Mr. Edgarín. Con fotografías y breves comentarios describe, paso a paso, el trayecto hacia su primera conferencia internacional, en la cual participó, del 17 al 21 de octubre, en calidad de experto en computación. A sus 15 años, fue elegido entre cientos de candidatos para presentar, en el IV Foro Mundial de Conocimiento Libre, una conferencia sobre el Proyecto Servidor de Terminales Linux (LTSP, por sus siglas en inglés).
Decenas de venezolanos y participantes de todo el mundo escucharon a Edgar explicar cómo es posible hacer funcionar computadoras obsoletas, que no tienen disco duro y cuentan con muy poca memoria RAM, por medio de un servidor basado en Linux, el sistema operativo de código abierto y bastión del software libre.
Edgar puso énfasis en la aplicación de la tecnología en la que se ha especializado. Con ella pueden habilitarse computadoras sumamente baratas, que podrían ser utilizadas en países como Guatemala, donde no existen recursos para adquirir lo último en tecnología.
Esto, Edgar lo sabe por experiencia, pues hace un año montó un café internet usando LTSP, en Palmeras del Norte, una comunidad en la periferia de Escuintla, donde vive su abuelo.
“Ha sido todo un éxito”, cuenta. “Se mantiene abierto hasta las doce de la noche y llega gente de todas las edades: desde niños hasta amas de casa”. Los habitantes de este lugar no tendrían acceso a la internet, de no ser por la iniciativa de este joven, quien los involucró en el proyecto. “Nuestro principal problema era que no teníamos muebles para poner las máquinas, y luego de que lo mencioné, cada uno fue llevando una silla o una mesa, hasta completar el mobiliario”. Edgar contrató internet inalámbrico y procedió a la instalación de la red, cuyas cuatro terminales se alimentan de una computadora más potente (llamada servidor). Y en cada una de estas computadoras obsoletas funcionan, rápida y eficazmente, aplicaciones básicas como el navegador de internet, procesador de palabras, hojas de cálculo, reproductores de audio y video, etc. “La hora cuesta Q4”, añade, “pero no se trata de un negocio. Los ingresos sirven para pagar la luz y la conexión con internet”.
Por medio del LTSP, Edgar mata dos pájaros de un tiro: aprovecha computadoras que de otra manera irían a la basura, y promueve el uso del software libre, del cual es acérrimo partidario (lea: Por un mundo con software libre).
Al preguntarle si ha pensado en expandir su idea a otras comunidades responde afirmativamente, pero hace una triste observación: “No lo he hecho en otras partes porque no cuento con ningún apoyo; al menos aquí tengo a mi familia”.

Inconvenientes de juventud
La falta de apoyo es algo con lo que Edgar se enfrenta cotidianamente. Ha llegado a atribuírselo a su edad. “Tal vez la gente piensa que porque soy tan joven no puedo hacer lo que hago”, razona. Luego de ser aceptado en el Foro en Venezuela, el cual sufragaría sus gastos de alimentación y hospedaje, debía obtener fondos para pagar el boleto hacia el país sudamericano. Acudió al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concyt), pero no obtuvo una respuesta concreta en tiempo necesario. Tuvo que comunicar a los venezolanos que debía cancelar su participación en el foro por motivos económicos. “Afortunadamente ellos hicieron gestiones, y a través de Petróleos de Venezuela se consiguió el financiamiento, no sólo para mi boleto, sino también para el de mi padre. Al final fue bueno que pudiera asistir; creo que Guatemala quedó muy bien representada”. Esto último fue confirmado por la prensa venezolana, la cual destacó la presencia del guatemalteco en el foro. Edgar muestra una copia del diario, con orgullo.

Círculo de ingenieros
El viaje a Venezuela lo dejó bien impresionado. “Se nota que allá el Gobierno está interesado en que la gente progrese; y la misma gente está interesada en progresar. Hay quienes a los 25 años ya son ingenieros, mientras que he notado que aquí toma mucho más tiempo lograrlo”, reflexiona. En el foro hizo amistad con jóvenes ingenieros en sistemas y estudiantes de ingeniería, algo que también ha hecho en Guatemala. Según recuerda, su instrucción formal en Linux se inició en un salón lleno de ellos.
“Una noche, en 2003, mi papá estaba escuchando Radio Universidad, y ahí anunciaron que habría un curso de entrenamiento básico de Linux. Le pedí que me llevara y lo hizo; recuerdo que fue en el Edificio T7, y que todos pensaron que estaba buscando o esperando a alguien. Fue hasta que empecé a hacer preguntas cuando se dieron cuenta de que llegué para recibir el curso”. Edgar entabló amistad con sus compañeros y comenzó a conocer las primeras distribuciones de Linux, entre ellas Gentoo. “Decían que era muy complicada y que para instalarla se necesitaban tres días. Yo me tardé tres meses. Casi no dormía por estar trabajando pero al final logré levantarla”.

Prueba y error
Pero Edgar no era un novato con las computadoras. Había entrado en contacto con ellas desde que, cuando tenía 9 años, reformateó por error el disco duro de la computadora de su padre, un auditor que tiene una empresa de contabilidad. “Me gustaba trastear la máquina”, cuenta. “Quería pasar un juego a un disquete, que entonces era una novedad, y le di Format c:”.
Luego del incidente, durante sus vacaciones escolares trabajó con un técnico en computadoras amigo de su padre. Fue en su taller donde se topó por primera vez, en 2002, con el software libre. “Quería hacer funcionar una computadora viejita” recuerda, “y sólo se le podía instalar Windows 95. Y mientras estaba revisando entre los discos de instalación me topé con uno que decía Red Hat Linux. Pregunté y me dijeron que era un sistema operativo parecido a Windows, ‘pero mucho más difícil de instalar’. ‘Lo único es que no vas a tener red’, me advirtieron. Siempre me ha gustado irme por lo más complicado, así que lo intenté. La instalación fue un completo fracaso, pero fue un comienzo”.
Proyectos futuros
Desde aquellos años, Edgar ha hecho suya la filosofía del software libre, y ha desarrollado una profunda conciencia social. Acaba de terminar la educación básica y piensa estudiar perito contador. “Me interesa desarrollar programas de contabilidad y sistemas de facturación basados en LTSP”, revela, “y traducirlos a idiomas mayas para que toda la gente tenga acceso a ellos”. Y sus intenciones son respaldadas por sus actos: es responsable de la migración total de la empresa de su padre a Linux, y se encuentra traduciendo, con la ayuda de un amigo, un importante programa de software libre al k’iche’. “Llevamos ya 2,500 palabras; espero que terminemos antes de Navidad”.
Luego de graduarse como perito contador, planea, como considera natural, estudiar ingeniería en sistemas. Y seguramente se graduará antes de cumplir 25 años.

Por un mundo con software libre
Edgar es miembro de la junta directiva de la Organización de Software Libre de Guatemala (www.fsoguatemala.org), cuyo objetivo es promover el uso de los programas de código abierto en el país. En su blog, responde a una pregunta que le hacen con frecuencia, ¿Qué ganas usando software libre? “Cuando utilizo este software, no tengo que pagar licencias, lo cual es una gran ventaja. Muchos utilizan software propietario pirateado, y ese es un gran problema, debido a que no se respetan los derechos de autor”. Además, agrega, “uno sólo puede hacer con estos programas lo que el dueño quiere que uno haga. Linux, en cambio, puede ser modificado para satisfacer las necesidades del usuario, sin tener que pagar miles de dólares por ello”.

En pocas palabras
Próximo destino: Brasil
Luego de la experiencia venezolana, Edgar planea asistir al 8º. Forum Internacional de Software Libre, que se realizará en abril del año próximo, en Porto Alegre, Brasil.

Ajeno a la prehistoria
Cuando entró en contacto con las computadoras se usaba Windows 3.1 y los disquetes salían apenas al mercado. Aunque los conoció, no tuvo que usar los discos de 5” 1/4 y el DOS sin interfase gráfica.

Noche en vela
Entre sus amigos de ingeniería son populares las veladas que organiza en su casa. “Ponemos tres jarras de café y nos quedamos toda la noche trabajando en algo. Al final, decimos: ‘No dormimos, pero logramos tal o cual cosa’”.

Naturaleza y Sting
Aunque su principal interés son las computadoras, también tiene pasatiempos. Disfruta salir a pasear con su familia los fines de semana y estar en contacto con la naturaleza. También le gusta el rock suave, como el que ejecuta el inglés Sting.